La visión antropológica, el meollo de la educación hoy.


Lic. Leticia Rodríguez Ramírez 


 Esta reflexión surge a raíz de mi participación en el Seminario por la Educación Católica, con el lema: De la emergencia educativa  a un pacto educativo global, realizado el mes de marzo de 2021, organizado por la Academia de Líderes Católicos de Chile,  y de los años de docencia como teóloga en los que me pregunto: ¿Cómo debe concebirse a sí mismo el hombre del siglo XXI, para llegar a ser más humano? 


1. Paso del hombre imagen de Dios al hombre autónomo.

 Hemos pasado de una visión del hombre religado, buscador de lo trascendente, de las virtudes y de los ideales de ser cristiano,  que es exaltado por ser imagen de Dios[1], por ser “Capax Dei” n. CEC 27, por su iconalidad, neologismo del que hablan muchos teólogos como Román Flecha,[2]   esta visión antropológica es la que le hace valioso, no solo para los creyentes,  sino para todo hombre,  al ser creatura. Después de muchos años creyendo que la formación en esta antropología se estaba dando, nos topamos con la realidad de una postmodernidad, que da vida a las ideas y a la filosofía de emancipación de la modernidad. Es decir que la educación racional o intelectual,  no ha traspasado a la conciencia de muchos cristianos para saberse en intima unión con el Creador, como dice Pablo hablando a los atenienses en el Areópago, que buscaban a Dios:” Y en realidad no está lejos de cada uno de nosotros, ya que en él vivimos, nos movemos y existimos. Así lo han dicho algunos de sus poetas: Somos de su descendencia”. Hch 17,28-29. En México,  en los sectores que se dicen  muy cristianos, hay muchas pinceladas inconscientemente asumidas creo yo, de un hombre que busca construirse y sueña en la consistencia “inconsistente” del éxito,  de ser él, sin ningún Dios que le ponga límites. Como decía el Cardenal Scola en su conferencia “El hombre exaspero su autonomía y se emancipo del Creador” refiriéndose a Nietzsche, filósofo  que consideraba la idea metafísica de la vida,  para enfermos y perdedores, para hombres débiles.  El hombre de hoy asumió a través de los años, la filosofía de la autonomía de Dios. Creo,  que porque es algo inherente a la creatura: Esa sed de ser dios sin Dios.  Dice la escena del Génesis: “La serpiente contestó a la mujer: ¡De ningún modo morirán! Lo que pasa es que Dios sabe que en el momento en que coman  se les abrirán los ojos y serán como Dios, conocedores del bien y del mal. (Cf. Gn 3,4-5) Desde el origen el hombre ha buscado cruzar el límite de la creaturidad. Recuerdo en mi estancia en España a los 19 años, me decía algún joven español: “Vosotros sois del tercer mundo, por eso aún necesitas creer, nosotros ya hemos crecido, ya no necesitamos creer en Dios”[3]. Asombroso esto era en el 1980 y ahora después de cuatro décadas escuchaba a una española decir: España necesita vuestra fe.


  2. ¿Cómo hemos llegado aquí?  

  El hombre cree tener consistencia y afirmación de su ser sin el Creador. Recuerdo que también lo mencionó el Cardenal Scola: la desaparición de la metafísica[4], el hombre sólo cree en lo que puede producir, y además como dice Wittgenstein[5]: todo lo metafísico es un juego de palabras, si no podemos probarlo lógicamente no es posible, de ahí que nuestra antropología de la Iconalidad ha sido atacada en el meollo, en el núcleo: Tú eres el constructor de tu destino, hemos puesto al hombre tan al centro que cree que él es el creador del universo.   Creo que estamos en el meollo de toda la realidad humana, social y global que nos preocupa. ¿Cómo se concibe a sí mismo el hombre?  Casi sin pensarlo hemos ido caminando senderos de individualismo, de autosuficiencia que parecen reflejarse en el libro de “Así hablo Zaratustra”[6], esa imagen del súper hombre, que no necesita de la filosofía,  ni de la religión,  que quiere ser capaz de formarse a sí mismo sin ayuda de nadie, mucho menos de lo sobrenatural. Quiere un mundo con sus normas, sus valores, que en el fondo dicta desde lo profundo del subjetivismo.  Sé que es una reflexión muy rápida para un tema tan delicado como es la visión del hombre, tema que por siglos ha gastado tanta tinta y reflexión, pero creo que esto pretende ser una reflexión personal a raíz de la luz del Seminario y la vivencia en la docencia. 


3. ¿Cómo formar en la Iconalidad,  visión antropológica cristiana? 

 No hay recetas si lo supiéramos el mundo no estaría como esta, pero creo que una cosa es cierta; todos los seres humanos nos estamos espantando ante la deshumanización y degeneración de nuestra especie,  he ahí la llamada emergencia educativa  del Papa emérito Benedicto XVI y el Papa Francisco a buscar una educación por un pacto global, donde la corrientes ideológicas no atropellen esta imagen de Dios que es Vida y es Amor[7]. Como lo dice la nota de la Biblia de Jerusalén a la 1 de Juan 5,20: “Dios, es el único verdadero, Jn 17,3ss; 8,31; 1 Ts 1,9; Ap 3,14, y el único verdaderamente conocido por lo que es: Vida y Amor”. Román Flecha menciona a Cad Stange, citado por Hans Urs von Balthasar en Teodramática 2: «la creación del hombre a imagen de Dios es también hoy, como en todos los tiempos, la clave para entender la vida humana”[8]. Afirmación que me parece nuclear para educar en el siglo XXI, el hombre no se entiende a sí mismo sin la referencialidad al origen de su ser. Ahí llegará todo hombre tarde o temprano, sobre todo si vive en situaciones límite, que le evidencian su vulnerabilidad y la incapacidad de ser dios. Creo que uno de los acentos de la educación (no sé si soy muy simplista),  pero es la experiencia de aceptación real de la creaturidad, cuando el hombre llega a este punto, sólo tiene que aceptar o rebelarse no queda otra opción, pero ha llegado al meollo de su visión antropológica: esta ante la verdad más grande, lo quiera o no, y  este momento histórico nos confirma que abocados al peligro de la muerte, los interrogantes surgen y la reflexión es inevitable: el hombre se dice así mismo: la vida no me la doy, y la muerte no la puedo evitar”, es el enigma que desbarata todo su idealismo de creador de su propia vida e historia. Es sencillo incluso para el pensamiento débil, sin embargo no es fácil de llegar a este punto, se necesitan las experiencias que te ponen en el “hábitat” de la humildad liberadora,  de reconocer que estas en las manos de Alguien que te ama y por eso te regalo el ser. Aquí es donde entra mi propuesta formar en la lógica de la “contingencia amada”, soy como el pez en el agua, es tan sencillo el argumento: Si a un pez un niño lo saca de la pecera, se muere”  El hombre necesitamos el hábitat de Dios, incluso si no le llamamos Dios, necesitamos un hábitat de amor, de relación, de contención, donde se vayan curando las heridas y la fragmentación por el vertiginoso ritmo que llevamos, si alguien nos entrega algo de lo dicho anteriormente, entonces encontramos el enlace con el origen, sin saberlo como el salmón vamos contracorriente buscando esto y en el momento que lo encontramos como decía San Agustín nuestro corazón descansa en Dios que es Vida y Amor. Me parece que esto es, en lo que necesitamos educar, generar espacios donde el hombre fragmentado, encuentre que la dependencia con Dios es liberadora, no  por ideas, sino que lo palpe en la experiencia de cristianos que le aman, que le contienen, que le muestran un amor superior al que esta acostumbrado a vivir: Un amor que como dice la carta a los Corintios: “Un amor que lo excuse todo, lo crea todo, lo  espere todo, y soporte todo” (Cf. 1Co 13, 1ss.). Es decir un amor que sólo se encuentra en la experiencia contemplativa del Amor, viendo sus gestos y oyendo sus palabras,  como los primeros discípulos, así aprenderemos un amor que es tan intenso que no lo crea ningún ente humano en la tierra, sino que surge de la fuente y éste amor es creíble porque quien contempla a Dios se le nota como a Moisés por el rostro resplandeciente (Éxodo 34, 29-3), y por la experiencia de la gran misericordia como María  Magdalena que experimento un amor que cubrió la multitud de sus pecados,( Cf. Lc 7,47 ss; 1 Pd 4,8)   y por el cual se convierte como decían Rabano Mauro y Santo Tomás de Aquino, en "apóstola de los apóstoles"[9].


 Bibliografía/ Fuentes   Catecismo de la Iglesia Católica (1992) ADC: Madrid. Decreto de la Congregación para el Culto Divino y  la disciplina de los Sacramentos. Para la fiesta de María Magdalena, apóstola de los apóstoles, 10.06.2016. Recuperado 30 de marzo 2021 en: https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/06/10/apostol.html Flecha Andrés, José –Román (2001)  Teología Moral Fundamental. Madrid: BAC. Pág.146-153. Friedrich Nietzsche. (1883) Así hablo Zaratustra. Madrid: Alianza Huitrón Villegas, Alba Elizabeth. La forja de una identidad ética en el pensamiento de Nietzsche. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México Rev. En-claves del pensamiento, vol. XII, núm. 23, 00001, 2018/ Recepción: 05 Octubre 2017 - Aprobación: 26 Febrero 2018  Recuperado el 30 de marzo 2021 en https://www.redalyc.org/jatsRepo/1411/141156420001/html/index.html. Ruiz de la Peña, J.L., (1988) Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental. Santander: Sal Terrae. Tomasini, A. (2002). Filosofía Wittgensteiniana. «Esencialismo y Universales», «La Esencia del Lenguaje», «La Sustancia del Mundo», «Nombres y Existencia», «Lo a Priori». México: Edere.


Notas: 

[1]  Ruiz de la Peña, J.L.,  (1988) Imagen de Dios. Antropología teológica fundamental. Santander.   [2] Flecha Andrés, José Román. (s/f)   Iconalidad Divina y defensa de la vida humana. La persona, imagen de Dios, y el respeto a la vida humana.    [3] Estancia en España siendo Misionera Verbum Dei, comunidad a la que pertenecí durante 20 años,  y que me llevó a la grata experiencia de una cosmovisión enriquecedora entre los países de América Latina: Colombia, Venezuela, Perú, Costa Rica, Quito, México, y Texas, Dallas de USA. y los países de Europa: España, Italia, donde realicé estudios de maestría en la Gregoriana de Roma.    [4] Huitrón Villegas. Alba Elizabeth.La forja de una identidad ética en el pensamiento de Nietzsche. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México Rev. En-claves del pensamiento, vol. XII, núm. 23, 00001, 2018/ Recepción: 05 Octubre 2017 - Aprobación: 26 Febrero 2018  Recuperado el 30 de marzo 2021 en https://www.redalyc.org/jatsRepo/1411/141156420001/html/index.html.   [5] Tomasini, A. (2002). Filosofía Wittgensteiniana. «Esencialismo y Universales», «La Esencia del Lenguaje», «La Sustancia del Mundo», «Nombres y Existencia», «Lo a Priori». México: Edere.   [6] Friedrich Nietzsche. (1883) Así hablo Zaratustra. Alianza: Madrid.    [7] Nota de la Biblia de Jerusalén para 1 Jn 5,20  “Dios, es el único verdadero, Jn 17,3ss; 8,31; 1 Ts 1,9; Ap 3,14, y el único verdaderamente conocido por lo que es: Vida y Amor”.   [8] Flecha, Román, pág. 446, Cit. por BALTHASAR, H.U. von, Teodramática. 2. Las personas del drama: el hombre en Dios, Madrid 1992,291, en el marco de su excurso «Imagen y semejanza de Dios.  Ver también: Congreso de Fe y Cultura,  30 de abril 2011.  http://comunicacionobispadodetenerife.blogspot.com/2011/04/finalizo-el-congreso-fe-cultura.html [9] Decreto de la Congregación para el Culto Divino y  la disciplina de los Sacramentos. Para la fiesta de María Magdalena, apóstola de los apóstoles, 10.06.2016. Recuperado 30 de marzo 2021 en :  https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/06/10/apostol.html